Primera lectura
Que las naciones reconozcan que no hay otro Dios fuera de ti
Lectura del libro del Eclesiástico Eclo 36, 1. 4. 5. 10-17
Ten piedad de nosotros,
Dueño soberano, Dios de todas las cosas, y mira.
Infunde tu temor a todas las naciones.
Que ellas te reconozcan, como hemos reconocido nosotros
que no hay otro Dios fuera de ti, Señor.
Renueva los signos y repite las maravillas,
glorifica tu mano y tu brazo derecho.
Congrega a todas las tribus de Jacob,
y entrégales su herencia, como al comienzo.
Ten piedad, Señor, del pueblo que es llamado con tu Nombre,
de Israel, a quien trataste como a un primogénito.
Ten compasión de tu Ciudad santa,
de Jerusalén, el lugar de tu reposo.
Llena a Sión de alabanzas por tu triunfo,
y a tu pueblo, cólmalo de tu gloria.
Da testimonio a favor de los que tú creaste en el principio,
y cumple las profecías anunciadas en tu Nombre.
Dales la recompensa a los que te aguardan,
y que se compruebe la veracidad de tus profetas.
Escucha, Señor, la oración de los que te suplican,
conforme a la bendición de Aarón sobre tu pueblo,
para que todos los que viven en la tierra
reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.
Palabra de Dios.
