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Miércoles, 26 de mayo de 2027

San Felipe Neri, presbítero

Tiempo Ordinario · Blanco · Año impar (I)

Las lecturas del día

Primera lectura

Que las naciones reconozcan que no hay otro Dios fuera de ti

Lectura del libro del Eclesiástico Eclo 36, 1. 4. 5. 10-17

Ten piedad de nosotros,

Dueño soberano, Dios de todas las cosas, y mira.

Infunde tu temor a todas las naciones.

Que ellas te reconozcan, como hemos reconocido nosotros

que no hay otro Dios fuera de ti, Señor.

Renueva los signos y repite las maravillas,

glorifica tu mano y tu brazo derecho.

Congrega a todas las tribus de Jacob,

y entrégales su herencia, como al comienzo.

Ten piedad, Señor, del pueblo que es llamado con tu Nombre,

de Israel, a quien trataste como a un primogénito.

Ten compasión de tu Ciudad santa,

de Jerusalén, el lugar de tu reposo.

Llena a Sión de alabanzas por tu triunfo,

y a tu pueblo, cólmalo de tu gloria.

Da testimonio a favor de los que tú creaste en el principio,

y cumple las profecías anunciadas en tu Nombre.

Dales la recompensa a los que te aguardan,

y que se compruebe la veracidad de tus profetas.

Escucha, Señor, la oración de los que te suplican,

conforme a la bendición de Aarón sobre tu pueblo,

para que todos los que viven en la tierra

reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 78, 8. 9. 11 y 13

¡Apiádate de tu pueblo, Señor!

No recuerdes para nuestro mal

las culpas de otros tiempos;

compadécete pronto de nosotros,

porque estamos totalmente abatidos. R.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro,

por el honor de tu Nombre;

líbranos y perdona nuestros pecados,

a causa de tu Nombre. R.

.

Llegue hasta tu presencia

el lamento de los cautivos,

preserva con tu brazo poderoso

a los que están condenados a muerte. R.

Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño,

te daremos gracias para siempre,

y cantaremos tus alabanzas

por todas las generaciones. R.

Aleluia

Mc 10, 45

Aleluia.

El Hijo del hombre vino para servir

y dar su vida en rescate por una multitud.

Aleluia.

Evangelio

Subimos a Jerusalén, allí el Hijo del hombre será entregado

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos Mc 10, 32-45

Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder:

«Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos: ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará.»

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.»

Él les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?»

Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria.»

Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?»

«Podemos», le respondieron.

Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados.»

Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. (T. P. Aleluia).

Oración colecta

Dios nuestro, que elevas a tus servidores fieles a la gloria de los santos, concédenos que el Espíritu Santo nos encienda con aquel fuego que penetró admirablemente el corazón de san Felipe Neri. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Señor, te ofrecemos este sacrificio de alabanza, concédenos que, siguiendo el ejemplo de san Felipe, estemos siempre dispuestos, con alegría, a glorificar tu Nombre y a servir a los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Así como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan en mi amor. (T. P. Aleluia).

Oración después de la comunión

Saciados con el pan del cielo, te suplicamos, Padre, que imitando el ejemplo de san Felipe, anhelemos siempre el alimento que nos da la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel