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Orar

Jueves, 27 de mayo de 2027

San Agustín de Canterbury, obispo

Tiempo Ordinario · Verde · Año impar (I)

Las lecturas del día

Primera lectura

La obra del Señor está llena de su gloria

Lectura del libro del Eclesiástico Eclo 42, 15-25

Ahora voy a recordar las obras del Señor,

lo que yo he visto, lo voy a relatar:

por las palabras del Señor existen sus obras.

El sol resplandeciente contempla todas las cosas,

y la obra del Señor está llena de su gloria.

No ha sido posible a los santos del Señor

relatar todas sus maravillas,

las que el Señor todopoderoso estableció sólidamente

para que el universo quedara afirmado en su gloria.

Él sondea el abismo y el corazón,

y penetra en sus secretos designios,

porque el Altísimo posee todo el conocimiento

y observa los signos de los tiempos.

Él anuncia el pasado y el futuro,

y revela las huellas de las cosas ocultas:

ningún pensamiento se le escapa,

ninguna palabra se le oculta.

El dispuso ordenadamente las grandes obras de su sabiduría,

porque existe desde siempre y para siempre;

nada ha sido añadido, nada ha sido quitado,

y él no tuvo necesidad de ningún consejero.

¡Qué deseables son todas sus obras!

Y lo que vemos es apenas una chispa!

Todo tiene vida y permanece para siempre,

y todo obedece a un fin determinado.

Todas las cosas van en pareja, una frente a otra,

y él no ha hecho nada incompleto:

una cosa asegura el bien de la otra.

¿Quién se saciará de ver su gloria?

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 32, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 6a)

La palabra del Señor hizo el cielo.

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;

entonen para él un canto nuevo,

toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor. R.

La palabra del Señor hizo el cielo,

y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;

él encierra en un cántaro las aguas del mar

y pone en un depósito las olas del océano. R.

Que toda la tierra tema al Señor,

y tiemblen ante él los habitantes del mundo;

porque él lo dijo, y el mundo existió,

él dio una orden, y todo subsiste. R.

Aleluia

Jn 8, 12

Aleluia.

«Yo soy la luz del mundo;

el que me sigue tendrá la luz de la Vida», dice el Señor.

Aleluia.

Evangelio

Maestro, que yo pueda ver

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos Mc 10, 46-52

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!»

Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo.»

Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama.»

Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia Él. Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»

El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver.»

Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

Oración colecta

Dios nuestro, por la predicación del obispo san Agustín de Cantorbery llevaste al conocimiento del Evangelio a los pueblos de Inglaterra, haz que los frutos de sus esfuerzos se mantengan en tu Iglesia con perenne fecundidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, que nos das lo que debemos ofrecerte y consideras esta ofrenda como un gesto de nuestra devoción hacia ti; te pedimos confiadamente poder alcanzar los premios eternos. ya que nos concedes la fuente del mérito, Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Cantaré al Señor, porque me ha favorecido; alabaré el nombre del Señor Altísimo.

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que por este sacramento que recibimos en la tierra nos hagas participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel