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Viernes, 5 de enero de 2029

5 de enero

Tiempo de Navidad · Blanco

Las lecturas del día

Primera lectura

Hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 1Jn 3, 11-20

Queridos hermanos:

La noticia que oyeron desde el principio es esta: que nos amemos los unos a los otros. No hagamos como Caín, que era del Maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano, en cambio, eran justas.

No se extrañen, hermanos, si el mundo los aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida eterna.

En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.

Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad,

le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios?

Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad.

En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 99, 1-5

¡Aclame al Señor toda la tierra!

Aclame al Señor toda la tierra,

sirvan al Señor con alegría,

lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;

somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias,

entren en sus atrios con himnos de alabanza,

alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,

y su fidelidad por todas las generaciones. R.

Aleluia

Aleluia.

Nos ha amanecido un día sagrado;

venid, naciones, adorad al Señor,

porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.

Aleluia.

Evangelio

Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan Jn 1, 43-51

Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Sígueme.» Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret.»

Natanael le preguntó: «¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?» «Ven y verás», le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.»

«¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.»

Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

Jesús continuó: «Porque te dije: "Te vi debajo de la higuera", crees . Verás cosas más grandes todavía.»

Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Brilla para los buenos una luz en las tinieblas: es el Señor bondadoso, compasivo y justo.

Oración colecta

Señor de bondad, te pedimos que ilumines a tus fieles y enciendas sus corazones con el esplendor de tu gloria, para que siempre reconozcan a su Salvador y lo amen de verdad. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos

Oración sobre las ofrendas

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo para que tuviéramos Vida por medio de él.

Oración después de la comunión

Señor Dios, que sales a nuestro encuentro en la participación de la Eucaristía, obra en nuestros corazones su poderosa eficacia, para que, al recibirla, nos hagamos cada día más dignos del don que nos haces. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel