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Orar

Lunes, 29 de marzo de 2027

Lunes día de la Octava de Pascua

Tiempo Pascual · Blanco · Ciclo B

Las lecturas del día

Primera lectura

A este Jesús, Dios los resucitó, y todos nosotros somos testigos

Lectura de los Hechos de los apóstoles Hch 2, 14.22-32

El día de Pentecostés, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo:

«Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido.

A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.

En efecto, refiriéndose a él, dijo David: "Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia."

Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción. A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 15, 1-2a,. 5. 7-8. 9-10. 11

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. O bien: Aleluia.

Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor:

«Señor, tú eres mi bien.»

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡tú decides mi suerte! R.

Bendeciré al Señor que me aconseja,

¡hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás a la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha. R.

Secuencia optativa

Cristianos,

ofrezcamos al Cordero pascual

nuestro sacrificio de alabanza.

El Cordero ha redimido a las ovejas:

Cristo, el inocente,

reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la vida se enfrentaron

en un duelo admirable:

el Rey de la vida estuvo muerto,

y ahora vive.

Dinos, María Magdalena,

¿qué viste en el camino?

He visto el sepulcro del Cristo viviente

y la gloria del Señor resucitado.

He visto a los ángeles,

testigos del milagro,

he visto el sudario y las vestiduras.

Ha resucitado a Cristo, mi esperanza,

y precederá a los discípulos en Galilea.

Sabemos que Cristo resucitó realmente;

tú, Rey victorioso,

ten piedad de nosotros.

Aleluia

Sal 117, 24

Aleluia.

Este es el día que hizo el Señor:

alegrémonos y regocijémonos en él.

Aleluia.

Evangelio

Avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 28, 8-15

Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos.

De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: «Alégrense.» Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: «No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.»

Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, con esta consigna: «Digan así: "Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos." Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo.»

Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El Señor hizo entrar a su pueblo en el país donde abunda la leche y la miel; que la ley del Señor esté siempre en tus labios. Aleluia.

Oración colecta

Dios nuestro, que siempre haces crecer a tu Iglesia dándole nuevos hijos, concédenos la gracia de vivir de acuerdo con la fe que recibimos en el bautismo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Recibe con bondad, Señor, los dones de tu pueblo y haz que, renovados por la confesión de tu nombre y por el bautismo, lleguemos a la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre él. Aleluia.

Oración después de la comunión

Señor Dios, derrama con abundancia, la gracia del sacramento pascual en nuestras almas, para que nos hagas dignos de tus dones a quienes has llevado por el camino de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: Prefacio pascual I. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel