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Orar

Sábado, 19 de agosto de 2028

San Juan Eudes, presbítero

Tiempo Ordinario · Verde · Año par (II)

Las lecturas del día

Primera lectura

Yo os juzgaré a cada uno de vosotros según vuestra conducta

Lectura de la profecía de Ezequiel Ez 18, 1-10. 13b. 30-32

La palabra del Señor me llegó en estos términos: ¿Por qué andan repitiendo este refrán en la tierra de Israel: «Los padres comieron uva verde, y los hijos sufren la dentera»?

Juro por mi vida -oráculo del Señor- que ustedes nunca más dirán este refrán en Israel. Porque todas las vidas me pertenecen, tanto la del padre como la del hijo: la persona que peca, esa morirá.

Si un hombre es justo y practica el derecho y la justicia; si no participa de las comidas sagradas en las montañas y no levanta sus ojos hacia los ídolos de la casa de Israel; si no deshonra a la mujer de su prójimo y no se acerca a una mujer en los días de su menstruación; si no oprime a nadie, si devuelve la prenda al deudor y no quita nada por la fuerza; si da su pan al hambriento y viste al desnudo; si no presta con usura ni cobra intereses; si aparta su mano de la injusticia y juzga imparcialmente en los litigios; si camina según mis preceptos y observa mis leyes, obrando con fidelidad, ese hombre es justo y seguramente vivirá -oráculo del Señor- .

Pero si engendra un hijo ladrón y sanguinario, que hace alguna de esas cosas, este hijo no vivirá. A causa de todas las abominaciones que cometió, morirá irremediablemente, y su sangre recaerá sobre él.

Por eso, casa de Israel, yo los juzgaré a cada uno de ustedes según su conducta -oráculo del Señor- . Conviértanse y apártense de todas sus rebeldías, de manera que nada los haga caer en el pecado. Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías que han cometido contra mí y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo.

¿Por qué quieres morir, casa de Israel? Yo no deseo la muerte de nadie -oráculo del Señor- . Conviértanse, entonces, y vivirán.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 50, 12-13. 14-15. 18-19 (R.: 12a)

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga:

yo enseñaré tu camino a los impíos

y los pecadores volverán a ti. R.

Los sacrificios no te satisfacen;

si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:

mi sacrificio es un espíritu contrito,

tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.

Aleluia

Cf. Mt 11, 25

Aleluia.

Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,

porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.

Aleluia.

Evangelio

No impidáis a los niños que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 19, 13-15

Trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos.»

Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Acuérdate, Señor, de tu alianza, y no olvides para siempre a tus pobres. Levántate, Dios, defiende tu causa y no desoigas el clamor de los que te invocan.

Oración colecta

Dios nuestro, que elegiste admirablemente al presbítero san Juan Eudes, para anunciar las insondables riquezas de Cristo; concédenos que, siguiendo sus ejemplos y enseñanzas, te conozcamos cada vez más y vivamos con fidelidad según la luz del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que contigo y el Espíritu Santo vive y reina en unidad y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Padre de bondad, acepta los dones que misericordiosamente has dado a tu Iglesia y que, con tu poder, conviertes en sacramento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Jerusalén, glorifica al Señor tu Dios, que te sacia con lo mejor del trigo.

Oración después de la comunión

Padre, que la comunión de tus sacramentos nos alcance la salvación y nos confirme en la luz de tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel