Primera lectura
Con el Castigo que infligiste a nuestros adversarios, Tú nos cubriste de gloria, llamándonos a tí
Lectura del libro de la Sabiduría Sab 18, 5-9
Como ellos habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos
-y de los niños expuestos al peligro, uno solo se salvó-
para castigarlos, tú les arrebataste un gran número de sus hijos
y los hiciste perecer a todos juntos en las aguas impetuosas.
Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros padres,
para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído,
se sintieran reconfortados.
Tu pueblo esperaba, a la vez,
la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos;
porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios,
tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti.
Por eso, los santos hijos de los justos
ofrecieron sacrificios en secreto,
y establecieron de común acuerdo esta ley divina:
que los santos compartirían igualmente
los mismos bienes y los mismos peligros;
y ya entonces entonaron los cantos de los Padres.
Palabra de Dios.
