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Orar

Domingo, 18 de junio de 2028

Corpus Christi

Tiempo Ordinario · Blanco · Ciclo C

Las lecturas del día

Primera lectura

Ofreció pan y vino

Lectura del libro del Génesis Gn 14, 18-20

En aquellos días:

Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino, y bendijo a Abrám, diciendo:

«¡Bendito sea Abrám de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra! ¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!»

Y Abrám le dio el diezmo de todo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 109, 1-4

Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec.

Dijo el Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

mientras yo pongo a tus enemigos

como estrado de tus pies.» R.

El Señor extenderá el poder de tu cetro:

«¡Domina desde Sión,

en medio de tus enemigos!» R.

«Tú eres príncipe desde tu nacimiento,

con esplendor de santidad;

yo mismo te engendré como rocío,

desde el seno de la aurora.» R.

El Señor lo ha jurado y no se retractará:

«Tú eres sacerdote para siempre,

a la manera de Melquisedec.» R.

Segunda lectura

Siempre que lo coman y beban proclamaréis la muerte del Señor

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 1Cor 11, 23-26

Hermanos:

Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía.»

De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía.»

Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Palabra de Dios.

Secuencia

Esta secuencia es optativa y puede decirse íntegra o desde * Este es el pan de los ángeles.

Glorifica, Sión, a tu Salvador,

aclama con himnos y cantos

a tu Jefe y tu Pastor.

Glorifícalo cuanto puedas,

porque él está sobre todo elogio

y nunca lo glorificarás bastante.

El motivo de alabanza

que hoy se nos propone

es el pan que da la vida.

El mismo pan que en la Cena

Cristo entregó a los Doce,

congregados como hermanos.

Alabemos ese pan con entusiasmo,

alabémoslo con alegría,

que resuene nuestro júbilo ferviente.

Porque hoy celebramos el día

en que se renueva la institución

de este sagrado banquete.

En esta mesa del nuevo Rey,

la Pascua de la nueva alianza

pone fin a la Pascua antigua.

El nuevo rito sustituye al viejo,

las sombras se disipan ante la verdad,

la luz ahuyenta las tinieblas.

Lo que Cristo hizo en la Cena,

mandó que se repitiera

en memoria de su amor.

Instruidos con su enseñanza,

consagramos el pan y el vino

para el sacrificio de la salvación.

Es verdad de fe para los cristianos

que el pan se convierte en la carne,

y el vino, en la sangre de Cristo.

Lo que no comprendes y no ves

es atestiguado por la fe,

por encima del orden natural.

Bajo la forma del pan y del vino,

que son signos solamente,

se ocultan preciosas realidades.

Su carne es comida, y su sangre, bebida,

pero bajo cada uno de estos signos,

está Cristo todo entero.

Se lo recibe íntegramente,

sin que nadie pueda dividirlo

ni quebrarlo ni partirlo.

Lo recibe uno, lo reciben mil,

tanto éstos como aquél,

sin que nadie pueda consumirlo.

Es vida para unos y muerte para otros.

Buenos y malos, todos lo reciben,

pero con diverso resultado.

Es muerte para los pecadores y vida para los justos;

mira como un mismo alimento

tiene efectos tan contrarios.

Cuando se parte la hostia, no vaciles:

recuerda que en cada fragmento

está Cristo todo entero.

La realidad permanece intacta,

sólo se parten los signos,

y Cristo no queda disminuido,

ni en su ser ni en su medida.

* Este es el pan de los ángeles,

convertido en alimento de los hombres peregrinos:

es el verdadero pan de los hijos,

que no debe tirarse a los perros.

Varios signos lo anunciaron:

el sacrificio de Isaac,

la inmolación del Cordero pascual

y el maná que comieron nuestros padres.

Jesús, buen Pastor, pan verdadero,

ten piedad de nosotros:

apaciéntanos y cuídanos;

permítenos contemplar los bienes eternos

en la tierra de los vivientes.

Tú, que lo sabes y lo puedes todo,

tú, que nos alimentas en este mundo,

conviértenos en tus comensales del cielo,

en tus coherederos y amigos,

junto con todos los santos.

Aleluia

Jn 6, 51

Aleluia.

Dice el Señor: Yo soy el pan vivo bajado del cielo.

El que coma de este pan vivirá eternamente.

Aleluia.

Evangelio

Todos comieron hasta saciarse

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 9, 11b-17

Jesús habló a la multitud acerca del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados.

Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto.»

El les respondió: «Denles de comer ustedes mismos.» Pero ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente.»

Porque eran alrededor de cinco mil hombres.

Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Háganlos sentar en grupos de cincuenta.» Y ellos hicieron sentar a todos.

Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirviera a la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El Señor los alimentó con lo mejor del trigo, y los sació con miel silvestre.

Oración colecta

Señor Jesucristo, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión, concédenos venerar de tal manera los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que podamos experimentar siempre en nosotros los frutos de tu redención. Que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Señor y Dios nuestro, concede bondadosamente a tu Iglesia los dones de la unidad y de la paz, significados en las ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Dice el Señor: El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

Oración después de la comunión

Señor Jesucristo, te pedimos que podamos saciarnos con el eterno gozo de tu divinidad, anticipado en la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Prefacio: Prefacio de la Santísima Eucaristía II. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel