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Orar

Jueves, 15 de junio de 2028

Jueves de la 10ª semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario · Verde · Año par (II)

Las lecturas del día

Primera lectura

Elías oró y el cielo envió su lluvia

Lectura del primer libro de los Reyes 1Re 18, 1-2a. 41-46

Mucho tiempo después, al tercer año, la palabra del Señor llegó a Elías en éstos términos: «Ve a presentarte a Ajab, y yo enviaré lluvia a la superficie del suelo». Entonces Elías partió para presentarse ante Ajab.

Elías dijo a Ajab: «Sube a comer y a beber, porque ya se percibe el ruido de la lluvia.»

Ajab subió a comer y a beber, mientras Elías subía a la cumbre del Carmelo. Allí se postró en tierra, con el rostro entre las rodillas. Y dijo a su servidor: «Sube y mira hacia el mar.»

El subió, miró y dijo: «No hay nada.» Elías añadió: «Vuelve a hacerlo siete veces.»

La séptima vez, el servidor dijo: «Se eleva del mar una nube, pequeña como la palma de una mano.»

Elías dijo: «Ve a decir a Ajab: Engancha el carro y baja, para que la lluvia no te lo impida.»

El cielo se oscureció cada vez más por las nubes y el viento, y empezó a llover copiosamente. Ajab subió a su carro y partió para Izreel. La mano del Señor se posó sobre Elías; él se ató el cinturón y corrió delante de Ajab hasta la entrada de Izreel.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 64, 10. 11. 12-13 (R.: 2a)

A ti, Señor, te corresponde un canto de alabanza en Sión.

Visitas la tierra, la haces fértil

y la colmas de riquezas;

los canales de Dios desbordan de agua,

y así preparas sus trigales: R.

Riegas los surcos de la tierra,

emparejas sus terrones;

la ablandas con aguaceros

y bendices sus brotes. R.

Tú coronas el año con tus bienes,

y a tu paso rebosa la abundancia;

rebosan los pastos del desierto

y las colinas se ciñen de alegría. R.

Aleluia

Jn 13, 34

Aleluia.

Dice el Señor: Les doy un mandamiento nuevo:

ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado.

Aleluia.

Evangelio

Todo aquel que se enoja contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 5, 20-26

Jesús dijo a sus discípulos:

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.

Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿ante quién temblaré? Cuando avanzan contra mí los enemigos, son ellos los que tropiezan y caen.

Oración colecta

Dios y Señor, de quien proceden todos los bienes, escucha nuestras súplicas; concédenos que, inspirados por ti, pensemos lo que es recto, y, guiados por ti, lo llevemos a la práctica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con bondad nuestro servicio litúrgico para que nuestra ofrenda te sea agradable y nos haga crecer en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Tú, Señor, eres mi roca, mi fortaleza, mi libertador; tú eres mi Dios.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que la acción medicinal de este sacramento nos libre de nuestras maldades y nos guíe por el camino recto. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel