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Orar

Lunes, 5 de junio de 2028

María, Madre de la Iglesia

Tiempo Ordinario · Blanco · Año par (II)

Las lecturas del día

Primera lectura

Se nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que lleguéis a participar de la naturaleza divina

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 2Pe 1, 2-7

Hermanos:

Lleguen a ustedes la gracia y la paz en abundancia, por medio del conocimiento de Dios y de Jesucristo, nuestro Señor.

Su poder divino, en efecto, nos ha concedido gratuitamente todo lo necesario para la vida y la piedad, haciéndonos conocer a aquel que nos llamó por la fuerza de su propia gloria. Gracias a ella, se nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina, sustrayéndose a la corrupción que reina en el mundo a causa de los malos deseos.

Por esta misma razón, pongan todo el empeño posible en unir a la fe, la virtud; a la virtud, el conocimiento; al conocimiento, la templanza; a la templanza, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad; a la piedad, el espíritu fraternal, y al espíritu fraternal, el amor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 90, 1-2. 14-15a. 15b-16 (R.: cf. 2b)

Dios mío, confío en ti.

Tú que vives al amparo del Altísimo

y resides a la sombra del Todopoderoso,

di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,

mi Dios, en quien confío.» R.

«El se entregó a mí,

por eso, yo lo glorificaré;

lo protegeré, porque conoce mi Nombre;

me invocará, y yo le responderé. R.

Estará con él en el peligro,

lo defenderé y lo glorificaré;

le haré gozar de una larga vida

y le haré ver mi salvación.» R.

Aleluia

Cf. Ap 1, 5ab

Aleluia.

Jesucristo, eres el testigo fiel,

el primero que resucitó de entre los muertos;

nos amaste y nos purificaste de nuestro pecados,

por medio de tu sangre.

Aleluia.

Evangelio

Apoderándose del hijo amado, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos Mc 12, 1-12

Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos:

«Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.

A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.

De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros.

Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: "Respetarán a mi hijo." Pero los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra." Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.

¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros.

¿No han leído este pasaje de la Escritura: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?»

Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Mírame, Señor, y ten piedad de mí, porque estoy solo y afligido; mira mi pena y mis fatigas, y perdona todos mis pecados.

Oración colecta

Dios nuestro, cuya providencia es infalible en sus designios; te suplicamos que apartes de nosotros lo que nos hace daño y nos concedas todo lo que pueda ayudarnos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Señor Dios, confiados en tu misericordia traemos estas ofrendas a tu altar; para que, con tu gracia, quedemos purificados por estos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la comunión

Guía, Señor, por medio de tu Espíritu, a quienes alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, para que, dando testimonio de ti, no sólo de palabras y con la lengua sino con las obras y de verdad, merezcamos entrar en el reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel