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Orar

Martes, 2 de mayo de 2028

San Atanasio de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia

Tiempo Pascual · Blanco

Las lecturas del día

Primera lectura

Señor Jesús, recibe mi espíritu

Lectura de los Hechos de los Apóstoles Hch 7, 51 -- 8, 1a

Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas:

«¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron.»

Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»

Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»

Y al decir esto, expiró. Saulo aprobó la muerte de Esteban.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 30, 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21ab (R.: 6a)

Señor, yo pongo mi vida en tus manos. O bien: Aleluia.

Sé para mí una roca protectora,

un baluarte donde me encuentre a salvo,

porque tú eres mi Roca y mi baluarte:

por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

Yo pongo mi vida en tus manos:

tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Confío en el Señor.

¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

Que brille tu rostro sobre tu servidor,

sálvame por tu misericordia;

Tú los ocultas al amparo de tu rostro

de las intrigas de los hombres. R.

Aleluia

Jn 6, 35ab

Aleluia.

Dice el Señor: Yo soy el pan de Vida.

El que viene a mí jamás tendrá hambre.

Aleluia.

Evangelio

No es Moisés el que les dio el verdadero pan del cielo, sino mi Padre

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan Jn 6, 30-35

La gente dijo a Jesús:

«¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo.»

Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo.»

Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.»

Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.»

Palabra de Dios.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia. Aleluia.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que hiciste del obispo san Atanasio un defensor preclaro de la divinidad de tu Hijo, te pedimos que, con su doctrina y protección, crezcamos siempre en tu conocimiento y en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de san Atanasio, para que, cuantos conservan la integridad de la fe, alcancen la salvación por el testimonio de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo. Aleluia.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concede que la divinidad de tu Hijo Único, que confesamos firmemente con San Atanasio, nos reanime y proteja siempre por la fuerza de este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: Prefacio pascual. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel