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Domingo, 19 de diciembre de 2027

4º domingo de Adviento

Adviento · Morado · Ciclo C

Las lecturas del día

Primera lectura

De ti nacerá el que debe gobernar a Israel

Lectura de la profecía de Miqueas Miq 5, 1-4a

Así habla el Señor:

Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.

Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios.

Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él mismo será la paz!

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 79, 2ac. 3b. 15-16. 18-19

Restáuranos, Señor del universo, que brille tu rostro y seremos salvados.

Escucha, Pastor de Israel,

tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece,

reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

Vuélvete, Señor de los ejércitos,

observa desde el cielo y mira:

ven a visitar tu vid,

la cepa que plantó tu mano,

el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,

al hombre que tú fortaleciste,

y nunca nos apartaremos de ti:

devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.

Segunda lectura

Aquí estoy para hacer, Dios, tu voluntad

Lectura de la carta a los Hebreos Heb 10, 5-10

Hermanos:

Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.

El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Palabra de Dios.

Aleluia

Lc 1, 38

Aleluia.

Yo soy la servidora del Señor;

que se cumpla en mí lo que has dicho.

Aleluia.

Evangelio

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 1, 39-45

En aquellos días:

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Envíen los cielos el rocío de lo alto, y las nubes derramen la justicia. Ábrase la tierra y brote el Salvador.

Oración colecta

Señor, Derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del Ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, a la gloria de la resurrección. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Padre, que el mismo Espíritu que fecundó con su poder el seno de María, la Virgen Madre, santifique estos dones que hemos depositado sobre tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.

Oración después de la comunión

Después de recibir el anticipo de nuestra redención eterna, te rogamos, Dios todopoderoso, que cuanto más se acerca el alegre día de la salvación, tanto más se acreciente nuestro fervor para celebrar dignamente el misterio del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio: Prefacio de Adviento III o IV. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel