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Orar

Lunes, 22 de noviembre de 2027

Santa Cecilia, virgen y mártir

Tiempo Ordinario · Rojo · Año impar (I)

Las lecturas del día

Primera lectura

No se encontró ningún otro como Daniel, Ananías, Misael y Azarías

Principio de la profecía de Daniel Dan 1, 1-6.8-20

El tercer año del reinado de Joaquim, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la sitió. El Señor entregó en sus manos a Joaquim, rey de Judá, y una parte de los objetos de la Casa de Dios. Nabucodonosor los llevó al país de Senaar, y depositó los objetos en el tesoro de su dios.

El rey ordenó a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que seleccionara entre los israelitas de estirpe real o de familia noble, algunos jóvenes sin ningún defecto físico, de buena presencia, versados en toda clase de sabiduría, dotados de conocimiento, inteligentes y aptos para servir en el palacio del rey, a fin de que se los instruyera en la literatura y en la lengua de los caldeos. El rey les asignó para cada día una porción de sus propios manjares y del vino que él bebía. Ellos debían ser educados durante tres años, y al cabo de esos años se pondrían al servicio del rey. Entre ellos se encontraban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que eran judíos.

Daniel estaba decidido a no contaminarse con los manjares del rey y con el vino que él bebía, y rogó al jefe de los eunucos que no lo obligara a contaminarse. Dios hizo que él se ganara el afecto y la simpatía del jefe de los eunucos. Pero este dijo a Daniel: «Yo temo a mi señor el rey, que les ha asignado la comida y la bebida; si él llega a ver el rostro de ustedes más demacrado que el de los jóvenes de su misma edad, ustedes harían peligrar mi cabeza delante del rey».

Daniel dijo al guardia a quien el jefe de los eunucos había confiado el cuidado de Daniel, Ananías, Misael y Azarías: «Por favor, pon a prueba a tus servidores durante diez días; que nos den legumbres para comer y agua para beber; compara luego nuestros rostros con el de los jóvenes que comen los manjares del rey, y actúa con tus servidores conforme a lo que veas.» El aceptó la propuesta, y los puso a prueba durante diez días. Al cabo de esos días, se vio que ellos tenían mejor semblante y estaban más rozagantes que todos los jóvenes que comían los manjares del rey. Desde entonces, el guardia les retiró los manjares y el vino que debían tomar, y les dio legumbres.

Dios concedió a estos cuatro jóvenes ciencia e inteligencia en todo lo referente a la literatura y la sabiduría, y Daniel podía entender visiones y sueños de toda índole. Al cabo de los días que el rey había fijado para que le fueran presentados los jóvenes, el jefe de los eunucos los llevó ante Nabucodonosor. El rey conversó con ellos, y entre todos no se encontró ningún otro como Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Ellos permanecieron al servicio del rey, y en todo lo que el rey les preguntó sobre cuestiones de sabiduría y discernimiento, los encontró diez veces superiores a todos los magos y adivinos que había en todo su reino.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Dan 3, 52. 53. 54. 55. 56

¡Alabado y exaltado eternamente!

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres.

Bendito sea tu santo y glorioso Nombre.

R. ¡Alabado y exaltado eternamente!

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria.

Bendito seas en el trono de tu reino.

R. ¡Alabado y exaltado eternamente!

Bendito seas tú, que sondeas los abismos

y te sientas sobre los querubines.

R. ¡Alabado y exaltado eternamente!

Bendito seas en el firmamento del cielo.

Aclamado y glorificado eternamente.

R. ¡Alabado y exaltado eternamente!

Aleluia

Mt 24, 42a. 44

Aleluia.

Estén prevenidos y preparados,

porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

Aleluia.

Evangelio

Jesús vio una viuda de condición muy humilde que ponía dos pequeñas monedas de cobre

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 21, 1-4

Levantado los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo. Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie. Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón.

Oración colecta

Dios nuestro, que todos los años nos alegras con la celebración de santa Cecilia; concédenos imitar sus ejemplos y anunciar las maravillas de Cristo, tu Hijo, reflejadas en la vida de tus santos. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, los dones sagrados que mandaste ofrecer a tu nombre, y ayúdanos a obedecer siempre tus mandamientos para que ellos nos hagan dignos de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión

Alaben al Señor, todas las naciones, porque es inquebrantable su amor por nosotros.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que nunca se alejen de ti quienes gozan con la participación en tus divinos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel