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Jueves, 14 de octubre de 2027

San Calixto I, papa y mártir

Tiempo Ordinario · Verde · Año impar (I)

Las lecturas del día

Primera lectura

El hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma Rom 3, 21-30a

Hermanos:

Sabemos que la justicia de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas: la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no hay ninguna distinción: todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención cumplida en Cristo Jesús. El fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, gracias a la fe. De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia: en el tiempo de la paciencia divina, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente, y en el tiempo presente, siendo justo y justificando a los que creen en Jesús.

¿Qué derecho hay entonces para gloriarse?. Ninguno. Pero, ¿en virtud de qué ley se excluye ese derecho?. ¿Por la ley de las obras?. No, sino por la ley de la fe. Porque nosotros estimamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley.

¿Acaso Dios es solamente el Dios de los judíos?. ¿No lo es también de los paganos?. Evidentemente que sí, porque no hay más que un solo Dios.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 129, 1-2. 3-4b. 5-6b (R.: 7)

¡En ti se encuentra la misericordia, Señor!

Desde lo más profundo te invoco, Señor.

¡Señor, oye mi voz!

Estén tus oídos atentos

al clamor de mi plegaria. R.

Si tienes en cuenta las culpas, Señor,

¿Quién podrá subsistir?

Pero en ti se encuentra el perdón,

para que seas temido. R.

Mi alma espera en el Señor,

y yo confío en su palabra.

Mi alma espera al Señor,

más que el centinela la aurora. R.

Aleluia

Jn 14, 6

Aleluia.

«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

Nadie va al Padre, sino por mi», dice el Señor

Aleluia.

Evangelio

Se pedirá cuenta de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 11, 47-54

Jesús dijo a los fariseos y a los doctores de la Ley: «¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado! Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros.

Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos. Así se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo: desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.

¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden.»

Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Dios de Israel, en ti se encuentra el perdón.

Oración colecta

Dios nuestro, que llamaste al Papa San Calixto a servir a la Iglesia y promover la piedad por los fieles difuntos, fortalécenos por el testimonio de su fe para que, libres del pecado, alcancemos la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas; haz que este sacrificio, celebrado con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada.

Oración después de la comunión

Padre, humildemente te pedimos que así como nos alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos hagas partícipes de la naturaleza divina. Por Jesucristo nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel