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Orar

Lunes, 27 de septiembre de 2027

San Vicente de Paúl, presbítero

Tiempo Ordinario · Blanco · Año impar (I)

Las lecturas del día

Primera lectura

Yo salvo a mi pueblo de los países del oriente y de los países donde se pone el sol.

Lectura de la profecía de Zacarías Zac 8, 1-8

La palabra del Señor llegó en estos términos:

Así habla el Señor de los ejércitos:

Siento un gran celo por Sión

y ardo de pasión por ella.

Así habla el Señor :

Yo he vuelto a Sión,

y habitaré en medio de Jerusalén.

Jerusalén será llamada «Ciudad de la Fidelidad»,

y la montaña del Señor de los ejércitos, «Montaña Santa.»

Así habla el Señor de los ejércitos:

Los ancianos y las ancianas se sentarán de nuevo

en las plazas de Jerusalén,

cada uno con su bastón en la mano,

a causa de sus muchos años.

Las plazas de la ciudad se llenarán

de niños y niñas, que jugarán en ellas.

Si esto parece imposible

a los ojos del resto de este pueblo,

¿será también imposible para mí?

-oráculo del Señor de los ejércitos- .

Así habla el Señor de los ejércitos:

Yo salvo a mi pueblo de los países del oriente,

y de los países donde se pone el sol.

Los haré volver y habitarán en medio de Jerusalén.

Ellos serán mi Pueblo, y yo seré su Dios,

en la fidelidad y en la justicia.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23 (R.: 17)

¡Reúnanse los pueblos y sirvan al Señor!

Las naciones temerán tu Nombre, Señor,

y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:

cuando el Señor reedifique a Sión

y aparezca glorioso en medio de ella;

cuando acepte la oración del desvalido

y no desprecie su plegaria. R.

Quede esto escrito para el tiempo futuro

y un pueblo renovado alabe al Señor:

porque él se inclinó desde su alto Santuario

y miró a la tierra desde el cielo,

para escuchar el lamento de los cautivos

y librar a los condenados a muerte. R.

Los hijos de tus servidores tendrán una morada

y su descendencia estará segura ante ti,

para proclamar en Sión el nombre del Señor

y su alabanza en Jerusalén,

cuando se reúnan los pueblos y los reinos,

y sirvan todos juntos al Señor. R.

Aleluia

Mc 10, 45

Aleluia.

El Hijo del hombre vino para servir

y dar su vida en rescate por una multitud.

Aleluia.

Evangelio

El más pequeño de ustedes, ése es el más grande

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 9, 46-50

A los discípulos de Jesús se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande.

Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo, les dijo: «El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ese es el más grande.»

Juan, dirigiéndose a Jesús, le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros.»

Pero Jesús le dijo: «No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres y a sanar a los que se arrepienten de corazón.

Oración colecta

Dios nuestro, que para el servicio de los pobres y la formación del clero infundiste las virtudes apostólicas en el presbítero san Vicente de Paúl, concédenos que, animados por su mismo espíritu, amemos lo que él amó y pongamos por obra lo que enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, que diste a san Vicente la gracia de realizar en su vida lo que celebraba en estos santos misterios, concédenos, por este sacrificio, ser transformados en una ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres, porque Él sació a los que sufrían sed y colmó de bienes a los hambrientos.

Oración después de la comunión

Renovados con este sacramento celestial, te suplicamos, Dios nuestro, que para imitar a tu Hijo en la evangelización a los pobres, siguiendo el ejemplo de San Vicente, recibamos la ayuda de su intercesión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel