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Orar

Jueves, 9 de septiembre de 2027

San Pedro Claver, presbítero

Tiempo Ordinario · Verde · Año impar (I)

Las lecturas del día

Primera lectura

Revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas Col 3, 12-17

Hermanos:

Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.

Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.

Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados.

Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por Él a Dios Padre.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 150, 1-2. 3-4. 5-6 (R.: 6)

¡Que todos los vivientes alaben al Señor! O bien: Aleluia.

Alaben a Dios en su Santuario,

alábenlo en su poderoso firmamento;

alábenlo por sus grandes proezas,

alábenlo por su inmensa grandeza. R.

Alábenlo con toques de trompeta,

alábenlo con el arpa y la cítara;

alábenlo con tambores y danzas,

alábenlo con laúdes y flautas. R.

Alábenlo con platillos sonoros,

alábenlo con platillos vibrantes.

¡Que todos los seres vivientes

alaben al Señor! R.

Aleluia

1Jn 4, 12

Aleluia.

Si nos amamos los unos a los otros,

Dios permanece en nosotros

y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.

Aleluia.

Evangelio

Sean misericordiosos, como el Padre es misericordioso

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 6, 27-36

Jesús dijo a sus discípulos:

Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.

Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.

Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Tú eres justo, Señor, y tus juicios son rectos; trátame conforme a tu bondad.

Oración colecta

Dios nuestro, que llamaste a san Pedro Claver al servicio de los esclavos y, para asistirlos, lo fortaleciste con admirablemente caridad y paciencia, concédenos por su intercesión que, buscando agradar a Jesucristo, amemos a nuestros hermanos con obras y de verdad. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, fuente del amor sincero y de la paz, concédenos glorificar tu nombre con estas ofrendas que te presentamos; y por la participación en la eucaristía ayúdanos a vivir unidos en un solo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente.

Oración después de la comunión

Señor nuestro, que alimentas y vivificas a tus fieles con tu palabra y con los sacramentos del cielo, concédenos aprovechar de tal manera estos dones de tu Hijo amado que merezcamos participar siempre de su vida divina. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel