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Viernes, 20 de agosto de 2027

San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia

Tiempo Ordinario · Blanco · Año impar (I)

Las lecturas del día

Primera lectura

Noemí regresó a Belén con la moabita Rut

Principio del libro de Rut Rut 1, 1-2a. 3-6. 14b-16. 22

Durante el tiempo de los Jueces hubo una gran sequía en el país, y un hombre de Belén de Judá emigró a los campos de Moab, con su mujer y sus dos hijos.

El hombre se llamaba Elimélec; su esposa, Noemí; y sus dos hijos Majlón y Quilión.

Al morir Elimélec, el esposo de Noemí, ella se quedó con sus hijos. Estos se casaron con mujeres moabitas -una se llamaba Orpá y la otra Rut- y así vivieron unos diez años. Pero también murieron Majlón y Quilión, y Noemí se quedó sola, sin hijos y sin esposo.

Entonces se decidió a volver junto con sus nueras, abandonando los campos de Moab, porque se enteró de que el Señor había visitado a su pueblo y le había proporcionado alimento.

Mientras regresaban al país de Judá, Noemí dijo a sus nueras:«Váyanse, vuelvan cada una a la casa de su madre. ¡Qué el Señor tenga misericordia de ustedes, como ustedes la tuvieron con mis hijos muertos y conmigo!».

Orpá despidió a su suegra con un beso, mientras que Rut se quedó a su lado. Noemí le dijo: «Mira, tu cuñada regresa a su pueblo y a sus dioses; regresa tú también con ella.» Pero Rut le respondió: «No insistas en que te abandone y me vuelva, porque yo iré adonde tú vayas y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios.»

Así regresó Noemí con su nuera, la moabita Rut, la que había venido de los campos de Moab. Cuando llegaron a Belén, comenzaba la cosecha de la cebada.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 145, 5-6. 7. 8-9a. 9b-10 (R.: 1)

¡Alaba, alma mía, al Señor! O bien: Aleluia.

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob

y pone su esperanza en el Señor, su Dios:

él hizo el cielo y la tierra,

el mar y todo lo que hay en ellos. R.

Él mantiene su fidelidad para siempre.

Hace justicia a los oprimidos

y da pan a los hambrientos.

El Señor libera a los cautivos. R.

Abre los ojos de los ciegos

y endereza a los que están encorvados,

el Señor ama a los justos

y protege a los extranjeros. R.

Sustenta al huérfano y a la viuda;

y entorpece el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión,

a lo largo de las generaciones. R.

Aleluia

Sal 24, 4b. 5a

Aleluia.

Señor, enséñame tus senderos,

guíame por el camino de tu fidelidad.

Aleluia.

Evangelio

Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 22, 34-40

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»

Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El Señor colmó a san Bernardo con el espíritu de entendimiento para servir al pueblo de Dios con abundante doctrina.

Oración colecta

Dios nuestro, que encendiste al abad san Bernardo, con el celo por tu casa e hiciste de él una lámpara que brillaba y ardía en tu Iglesia, concédenos por su intercesión que, animados por ese mismo espíritu, caminemos siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Te ofrecemos, Señor, este sacramento de la unidad y de la paz en memoria del abad san Bernardo, que brilló por su palabra y sus obras y promovió con firmeza la concordia y la disciplina en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Así como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan en mi amor.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios nuestro, que el alimento recibido en la conmemoración de san Bernardo produzca su fruto en nosotros, para que, fortalecidos por sus ejemplos y siguiendo sus enseñanzas, arda en nosotros el amor por tu Verbo encarnado. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel