Saltar al contenido

Orar

Martes, 20 de julio de 2027

San Apolinar, obispo y mártir

Tiempo Ordinario · Verde · Año impar (I)

Las lecturas del día

Primera lectura

Los israelitas entraron por el cauce seco del mar

Lectura del libro del Exodo Ex 14, 21-15, 1

Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar.

Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: «Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto».

El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros.» Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda.

Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor.

Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:

No se dice Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Ex 15, 8-9. 10 y 12. 17 (R.: 1b)

¡El Señor se ha cubierto de gloria!

Al soplo de tu ira se agolparon las aguas,

las olas se levantaron como un dique,

se hicieron compactos

los abismos del mar. R.

El enemigo decía:

«Los perseguiré, los alcanzaré,

repartiré sus despojos, saciaré mi avidez,

desenvainaré la espada, mi mano los destruirá.» R.

Tú soplaste con tu aliento,

y el mar los envolvió;

se hundieron como plomo en las aguas formidables.

Extendiste tu mano y los tragó la tierra. R.

Tú lo llevas y lo plantas

en la montaña de tu herencia,

en el lugar que preparaste para tu morada,

en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. R.

Aleluia

Jn 14, 23

Aleluia.

«El que me ama será fiel a mi palabra,

y mi Padre lo amará e iremos a él», dice el Señor.

Aleluia.

Evangelio

Señalando con la mano a sus discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 12, 46-50

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte».

Jesús le respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén. Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu nombre porque es bueno.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro, dirige a tus fieles por el camino de la salvación, que el obispo San Apolinar testimonió con su doctrina y su martirio; y ayúdanos, por su intercesión, a perseverar en la práctica de tus mandamientos, para que merezcamos alcanzar el premio eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Padre Santo, por el sacrificio único de tu Hijo llevaste a la perfección las ofrendas de la antigua Ley; te pedimos que recibas la oblación de tus fieles y la santifiques como lo hiciste con la ofrenda de Abel, para que los dones presentados en honor de tu nombre sirvan para la salvación de todos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión

El Señor hizo portentos memorables, es bondadoso y compasivo; dio alimento a sus fieles.

Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel