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Orar

Domingo, 4 de julio de 2027

14º domingo del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario · Verde · Ciclo B

Las lecturas del día

Primera lectura

Son un pueblo rebelde y sabrán que hay un profeta en medio de ellos

Lectura de la profecía de Ezequiel Ez 2, 2-5

Un espíritu entró en mí y me hizo permanecer de pie, y yo escuché al que me hablaba. Él me dijo:

Hijo de hombre, Yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra mí; ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día de hoy. Son hombres obstinados y de corazón endurecido aquellos a los que yo te envío, para que les digas: «Así habla el Señor». Y sea que escuchen o se nieguen a hacerlo -porque son un pueblo rebelde- sabrán que hay un profeta en medio de ellos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 122, 1-4 (R.: 2cd)

Nuestros ojos miran al Señor,

hasta que se apiade de nosotros.

Levanto mis ojos hacia ti,

que habitas en el cielo. R.

Como los ojos de los servidores están fijos en las manos de su señor.

y los ojos de la servidora en las manos de su dueña:

así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios,

hasta que se apiade de nosotros. R.

¡Ten piedad, Señor, ten piedad de nosotros,

porque estamos hartos de desprecios!

Nuestra alma está saturada de la burla de los arrogantes,

del desprecio de los orgullosos. R.

Segunda lectura

Me gloriaré en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 2Cor 12, 7-10

Hermanos:

Para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere.

Tres veces pedí al Señor que me librara, pero Él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad».

Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

Aleluia

Cf. Lc 4, 18

Aleluia.

El Espíritu del Señor está sobre mí;

Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres.

Aleluia.

Evangelio

Un profeta es despreciado solamente en su pueblo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos Mc 6, 1-6a

Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: «¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?» Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa.» Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Oración colecta

Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría, para que, liberados de la servidumbre del pecado, alcancemos la felicidad que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Padre del cielo, que este sacrificio consagrado a tu nombre nos purifique y nos encamine, cada día más, hacia la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión

Gusten y vean qué bueno es el Señor. Feliz el hombre que espera en Él.

Oración después de la comunión

Alimentados con tan grandes dones, te pedimos, Padre, recibir sus frutos de salvación y no dejar nunca de alabarte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel