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Orar

Domingo, 6 de junio de 2027

10º domingo del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario · Verde · Ciclo B

Las lecturas del día

Primera lectura

Pondré enemistad entre tu descendencia y la de la mujer

Lectura del libro del Génesis Gn 3, 9-15

Después de que el hombre y la mujer comieron del árbol que Dios les había prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?».

«Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí».

El replicó: «¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?».

El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él».

El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Cómo hiciste semejante cosa?».

La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí».

Y el Señor Dios dijo a la serpiente:

«Por haber hecho esto,maldita seas

entre todos los animales domésticos

y entre todos los animales del campo.

Te arrastrarás sobre tu vientre,

y comerás polvo

todos los días de tu vida.

Pondré enemistad entre ti y la mujer,

entre tu descendencia y la suya.

El te aplastará la cabeza

y tú le acecharás el talón».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 129, 1-8 (R.: 7)

En el Señor se encuentra la misericordia

Desde lo más profundo te invoco, Señor,

¡Señor, oye mi voz!

Estén tus oídos atentos

al clamor de mi plegaria. R.

Si tienes en cuenta las culpas, Señor,

¿quién podrá subsistir?

Pero en ti se encuentra el perdón,

para que seas temido. R.

Mi alma espera en el Señor,

y yo confío en su palabra.

Mi alma espera al Señor,

más que el centinela la aurora. R.

Como el centinela espera la aurora,

espere Israel al Señor,

porque en Él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia:

Él redimirá a Israel

de todos sus pecados. R.

Segunda lectura

Creemos, y por lo tanto, hablamos

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 2Cor 4, 13-5, 1

Hermanos:

Teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: «Creí, y por eso hablé», también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que Aquél que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con Él y nos reunirá a su lado junto con ustedes.

Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

Por eso, no nos desanimamos: aunque nuestro hombre exterior se vaya destruyendo, nuestro hombre interior se va renovando día a día. Nuestra angustia, que es leve y pasajera, nos prepara una gloria eterna, que supera toda medida. Porque no tenemos puesta la mirada en las cosas visibles, sino en las invisibles: lo que se ve es transitorio, lo que no se ve es eterno.

Nosotros sabemos, en efecto, que si esta tienda de campaña -nuestra morada terrenal- es destruida, tenemos una casa permanente en el cielo, no construida por el hombre, sino por Dios.

Palabra de Dios.

Aleluia

Jn 12, 31b-32

Aleluia.

«Ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera;

y cuando Yo sea levantado en lo alto sobre la tierra,

atraeré a todos hacia mí», dice el Señor.

Aleluia.

Evangelio

Ha llegado el fin de Satanás

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos Mc 3, 20-35

Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer. Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: «Es un exaltado».

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los Demonios».

Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: «¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. Y una familia dividida tampoco puede subsistir. Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre». Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro».

Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera».

Él les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿ante quién temblaré? Cuando avanzan contra mí los enemigos, son ellos los que tropiezan y caen.

Oración colecta

Dios y Señor, de quien proceden todos los bienes, escucha nuestras súplicas; concédenos que, inspirados por ti, pensemos lo que es recto, y, guiados por ti, lo llevemos a la práctica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Mira, Señor, con bondad nuestro servicio litúrgico para que nuestra ofrenda te sea agradable y nos haga crecer en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Tú, Señor, eres mi roca, mi fortaleza, mi libertador; tú eres mi Dios.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que la acción medicinal de este sacramento nos libre de nuestras maldades y nos guíe por el camino recto. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel