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Orar

Domingo, 9 de mayo de 2027

7º domingo de Pascua

Tiempo Pascual · Blanco · Ciclo B

Las lecturas del día

Primera lectura

Es necesario que sea constituido con nosotros testigo de su resurrección

Lectura de los Hechos de los Apóstoles Hch 1, 15-17. 20a. 20c-26

Después de la Ascensión del Señor, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos -los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas- y dijo: "Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, habla de Judas, que fue el jefe de los que apresaron a Jesús.

El era uno de los nuestros y había recibido su parte en nuestro ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: Que su casa quede desierta y nadie la habite. Y más adelante: "Que otro ocupe su cargo"

Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la Ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección".

Se propusieron dos: José, llamado Barsabás, de sobrenombre el Justo, y Matías. Y oraron así: "Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía".

Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 102, 1-2. 11-12. 19-20ab

El Señor puso su trono en el cielo. O bien: Aleluia.

Bendice al Señor, alma mía,

que todo mi ser bendiga su santo Nombre;

bendice al Señor, alma mía,

y nunca olvides sus beneficios. R.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,

así de inmenso es su amor por los que lo temen;

cuanto dista el oriente del occidente,

así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

El Señor puso su trono en el cielo,

y su realeza gobierna el universo.

¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,

los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes! R.

Segunda lectura

El que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él

Lectura de la primera carta de san Juan 1Jn 4, 11-16

Queridos míos,

si Dios nos amó tanto,

también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.

Nadie ha visto nunca a Dios:

si nos amamos los unos a los otros,

Dios permanece en nosotros

y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.

La señal de que permanecemos en Él

y Él permanece en nosotros,

es que nos ha comunicado su Espíritu.

Y nosotros hemos visto y atestiguamos

que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.

El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios,

permanece en Dios,

y Dios permanece en él.

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene

y hemos creído en él.

Dios es amor,

y el que permanece en el amor

permanece en Dios,

y Dios permanece en él.

Palabra de Dios.

Aleluia

Cf. Jn 14, 18

Aleluia.

No los dejaré huerfanos,

me voy y volveré a ustedes,

y se alegrará su corazón, deice el Señor.

Aleluia.

Evangelio

Que sean uno, como nosotros

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan Jn 17, 6a. 11b-19

Terminada la Última Cena, Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:

Padre santo, manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos.

Cuídalos en tu Nombre que me diste, para que sean uno, como nosotros.

Mientras estaba con ellos, Yo los cuidaba en tu Nombre a los que me diste; los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.

Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno.

Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad.

Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo.

Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Escucha, Señor, la voz de mi clamor. Señor, mi corazón te habla, mis ojos te buscan. Yo busco tu rostro, Señor, no te ocultes de mí. Aleluia.

Oración colecta

Señor Dios, escucha nuestros ruegos, para que así como creemos que el Salvador de los hombres goza contigo de tu misma gloria, también experimentemos su presencia entre nosotros hasta el fin de los tiempos, como él mismo prometió. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas, haz que esta eucaristía, celebrada con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Te ruego, Padre, que sean uno, como nosotros somos uno. Aleluia.

Oración después de la comunión

Escúchanos, Dios y Salvador nuestro, y, por estos sagrados misterios, concédenos la gracia de creer que el todo cuerpo de la Iglesia llegará un día, allí donde le ha precedido su Cabeza, Cristo Jesús. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: Prefacio de la Ascensión I o II.. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel