Saltar al contenido

Orar

Jueves, 15 de abril de 2027

Jueves de la 3ª semana de Pascua

Tiempo Pascual · Blanco

Las lecturas del día

Primera lectura

Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?

Lectura de los Hechos de los Apóstoles Hch 8, 26-40

El Angel del Señor dijo a Felipe: «Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto.» El se levantó y partió.

Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.

El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y camina junto a su carro.»

Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: «¿Comprendes lo que estás leyendo?»

El respondió: «¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?»

Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:

Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?

El etíope preguntó a Felipe: «Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?»

Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.

Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: «Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?» Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.

Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino.

Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 65, 8-9. 16-17. 20 (R.:1)

¡Aclame al Señor toda la tierra! O bien: Aleluia.

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,

hagan oír bien alto su alabanza:

él nos concedió la vida

y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,

yo les contaré lo que hizo por mí:

apenas mi boca clamó hacia él,

mi lengua comenzó a alabarlo. R.

Bendito sea Dios,

que no rechazó mi oración

ni apartó de mí su misericordia. R.

Aleluia

Jn 6, 51

Aleluia.

Dice el Señor: Yo soy el pan vivo bajado del cielo.

El que coma de este pan vivirá eternamente.

Aleluia.

Evangelio

Yo soy el pan vivo bajado del cielo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan Jn 6, 44-51

Jesús dijo a la gente:

«Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios.

Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.

Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.

Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Cantaré al Señor que se ha cubierto de gloria. El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. Aleluia.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, concédenos en este tiempo pascual recibir con mayor abundancia la gracia que hemos conocido, para que, liberados de las tinieblas del error, nos adhiramos con mayor firmeza a tu verdad Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, que por este santo sacrificio nos concedes participar de tu vida divina, te pedimos que así como hemos conocido tu verdad, vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Cristo murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Aleluia.

Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: Prefacio pascual. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel