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Orar

Miércoles, 31 de marzo de 2027

Miércoles día de la Octava de Pascua

Tiempo Pascual · Blanco · Ciclo B

Las lecturas del día

Primera lectura

Te doy lo que tengo: en el nombre de Jesús, levántate y camina

Lectura de los Hechos de los apóstoles Hch 3, 1-10

En una ocasión, Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. Allí encontraron a un paralítico de nacimiento, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada «la Hermosa», para pedir limosna a los que entraban. Cuando él vio a Pedro y a Juan entrar en el Templo, les pidió una limosna.

Entonces Pedro, fijando la mirada en él, lo mismo que Juan, le dijo: «Míranos.»

El hombre los miró fijamente esperando que le dieran algo. Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina.» Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó; de inmediato, se le fortalecieron los pies y los tobillos.

Dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios. Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada «la Hermosa», y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que le había sucedido.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 104, 1-4.6-9

Alegrénse, los que buscan al Señor. O bien: Aleluia.

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

hagan conocer entre los pueblos sus proezas;

canten al Señor con instrumentos musicales,

pregonen todas sus maravillas! R.

¡Gloríense en su santo Nombre,

alégrense los que buscan al Señor!

¡Recurran al Señor y a su poder,

busquen constantemente su rostro. R.

Descendientes de Abraham, su servidor,

hijos de Jacob, su elegido:

el Señor es nuestro Dios,

en toda la tierra rigen sus decretos. R.

El se acuerda eternamente de su alianza,

de la palabra que dio por mil generaciones,

del pacto que selló con Abraham,

del juramento que hizo a Isaac. R.

Secuencia optativa

Cristianos,

ofrezcamos al Cordero pascual

nuestro sacrificio de alabanza.

El Cordero ha redimido a las ovejas:

Cristo, el inocente,

reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la vida se enfrentaron

en un duelo admirable:

el Rey de la vida estuvo muerto,

y ahora vive.

Dinos, María Magdalena,

¿qué viste en el camino?

He visto el sepulcro del Cristo viviente

y la gloria del Señor resucitado.

He visto a los ángeles,

testigos del milagro,

he visto el sudario y las vestiduras.

Ha resucitado a Cristo, mi esperanza,

y precederá a los discípulos en Galilea.

Sabemos que Cristo resucitó realmente;

tú, Rey victorioso,

ten piedad de nosotros.

Aleluia

Sal 117, 24

Aleluia.

Este es el día que hizo el Señor:

alegrémonos y regocijémonos en él.

Aleluia.

Evangelio

Lo reconocieron al partir el pan

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 24, 13-35

Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.

Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. El les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?»

Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!»

«¿Qué cosa?», les preguntó.

Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron.»

Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.

Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba.»

El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.

Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»

En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!»

Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo. Aleluia.

Oración colecta

Dios nuestro, que todos los años nos alegras con la celebración solemne de la resurrección de tu Hijo; concédenos, por tu bondad, que este júbilo alcance su plenitud en la Pascua del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Acepta con bondad, Señor, el sacrificio de nuestra redención y obra en nosotros la salvación de alma y cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión

Los discípulos reconocieron al Señor Jesús al partir el pan. Aleluia.

Oración después de la comunión

Padre, los sacramentos de tu Hijo, que hemos recibido, nos renueven espiritualmente y nos conviertan en nuevas creaturas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: Prefacio pascual I. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel