Saltar al contenido

Orar

Miércoles, 17 de marzo de 2027

San Patricio, obispo

Cuaresma · Morado

Las lecturas del día

Primera lectura

Dios ha enviado a su Ángel y ha salvado a sus servidores

Lectura de la profecía de Daniel Dan 3, 1.4.5b.6.8.12.14-20.24-25.28

El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de treinta metros de alto y tres de ancho, y la erigió en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia. El heraldo proclamó con fuerza: «A todos ustedes, pueblos, naciones y lenguas, se les ordena lo siguiente: ustedes deberán postrarse y adorar la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor. El que no se postre para adorarla, será arrojado inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente».

En ese mismo momento se acercaron unos caldeos y acusaron a los judíos ante el rey: «Hay unos judíos, Sadrac, Mesac y Abed Negó, a quienes tú has encomendado la administración de la provincia de Babilonia: esos hombres no te han hecho caso, rey; ellos no sirven a tus dioses ni adoran la estatua de oro que tú has erigido».

Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: «¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed Negó, que ustedes no sirven a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo erigí? ¿Están dispuestos ahora, apenas oigan el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, a postrarse y adorar la estatua que yo hice? Porque si ustedes no la adoran, serán arrojados inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente. ¿Y qué Dios podrá salvarlos de mi mano?»

Sadrac, Mesac y Abed Negó respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: «No tenemos necesidad de darte una respuesta acerca de este asunto. Nuestro Dios, a quien servimos, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, ten por sabido, rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que tú has erigido.»

Nabucodonosor se llenó de furor y la expresión de su rostro se alteró frente a Sadrac, Mesac y Abed Negó. El rey tomó la palabra y ordenó activar el horno siete veces más de lo habitual. Luego ordenó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrac, Mesac y Abed Negó, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente.

El rey Nabucodonosor quedó estupefacto y se levantó rápidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: «¿No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?»

Ellos le respondieron, diciendo: «Así es, rey.»

El replicó: «Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningún daño, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses.»

Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó, porque ha enviado a su Ángel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en él y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Dan 3, 52a y cd. 53. 54-55. 56

Alabado y exaltado eternamente.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres.

Bendito sea tu santo y glorioso Nombre.

R. Alabado y exaltado eternamente.

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria.

R. Aclamado y glorificado eternamente por encima de todo.

Bendito seas en el trono de tu reino.

R. Aclamado por encima de todo y exaltado eternamente.

Bendito seas tú, que sondeas los abismos

y te sientas sobre los querubines.

R. Alabado y exaltado eternamente por encima de todo.

Bendito seas en el firmamento del cielo.

R. Aclamado y glorificado eternamente.

Versículo antes del Evangelio

Cf. Lc 8, 15

Felices los que retienen la Palabra de Dios

con un corazón bien dispuesto

y dan fruto gracias a su constancia.

Evangelio

Si el Hijo los libera serán realmente libres

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan Jn 8, 31-42

Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él:

«Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres.»

Ellos le respondieron: «Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: "Ustedes serán libres"?»

Jesús les respondió: «Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes.

Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre.»

Ellos le replicaron: «Nuestro padre es Abraham.»

Y Jesús les dijo: «Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él. Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre.»

Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios.»

Jesús prosiguió: «Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió.»

Palabra del Señor.

Leccionario · texto bíblico de «El Libro del Pueblo de Dios». Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Las oraciones de la Misa de hoy

Las antífonas y oraciones del Misal para este día, en el orden de la celebración.

Antífona de entrada

Tú, Señor, me liberas de mis enemigos, me haces triunfar de mis agresores y me libras del hombre violento.

Oración colecta

Señor y Dios nuestro, que enviaste al obispo san Patricio para evangelizar a los pueblos de Irlanda, concédenos, por sus méritos e intercesión, que cuantos nos gloriamos con el nombre de cristianos anunciemos siempre tus maravillas a los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Padre, los dones que nos concedes presentar en honor de tu nombre para que sean remedio de nuestra debilidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión

Dios nos hizo entrar en el reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados.

Oración después de la comunión

Señor todopoderoso, que los misterios recibidos sean medicina espiritual, purifiquen los vicios de nuestro corazón y nos aseguren tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo

Dios todopoderoso: atiende las súplicas de tu pueblo, y a quienes concedes confiar en tu bondad, otórgales el efecto de tu constante misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: Prefacio de Pasión I. Misal

Misal Romano, 3ª edición típica — aprobado para Chile (Prot. N. 453/08/L, 7 de julio de 2008). Publicado con autorización del Arzobispado de Santiago.

Lecturas del día — Parroquia San Gabriel